Son muchas las razones para celebrar la Navidad

Para la mayoría de las personas la temporada decembrina es sinónimo de alegría y fiesta. Es la época propicia para la unión, la reconciliación y reencuentro con familiares y amigos

Elgica Semprún H.

Para muchas personas diciembre va más allá de ser sólo el último mes del año, ya que ésta época recuerda a los cristianos el nacimiento de Jesús en Belén y por ello lo celebran de diferentes formas.

Si bien, en algunos casos, el verdadero sentido de la Navidad se ha desvirtuado en medio del consumismo, lo cierto es que la mayoría sigue rindiendo tributo a la llegada del Niño Jesús y al recibimiento de un año nuevo.

Luisanna Reyes de Gómez tiene 73 años y asegura que “en mi familia tratamos de mantener las tradiciones; una de ellas es explicarles a los niños que cuando reciben su regalo del Niño Jesús es para celebrar el nacimiento del hijo de Dios. Parte del ritual que se hace en mi casa -y que mis hijos y nietos siguen haciendo- es colocar la figura del Niño Jesús en el nacimiento con toda la familia unida”.

La ama de casa dice que acostumbra colocar la decoración navideña desde la primera semana de diciembre y que los niños de la familia van moviendo cada día las figuras de los tres Reyes Magos para que el 6 de enero estén junto al pesebre.

Anna Gómez, hija de Luisanna, recalca que en su casa siempre se enseñó que lo primordial de diciembre era celebrar el nacimiento de Jesús. “Nos vestíamos bien para honrar esta fecha, las fiestas eran para darle la bienvenida al Niño Jesús, íbamos a las misas de gallo y compartíamos con familiares, amigos y vecinos”. Acota que aunque se mudaban mucho por el trabajo de su padre, siempre mantuvieron esas tradiciones. “Lamentablemente hoy es más difícil hacerlo, al menos con las misas de gallo, porque con la inseguridad a uno le da miedo salir. Nosotros igual vamos a la Catedral de Barcelona donde ya no son de madrugada, como antes”.

Cuenta regresiva
Pueden decir que el sentido de la Navidad se ha perdido, pero hay cientos de personas que demuestran que decorar la casa, hacer la cena e incluso estrenar ropa tiene un significado aunado a la celebración de la natividad de Jesús.

Neulys Sandoval vive en Anzoátegui hace ocho años y desde el primero de diciembre de cada año comienza una “cuenta regresiva” hacia la fecha en que podrá viajar a reunirse con su familia en Tucupita en Delta Amacuro.

Cuenta que por su trabajo sólo puede viajar para las fechas navideñas: “En algunos casos sólo puedo estar con mi familia unos días pero los aprovechamos al máximo. Si en mi casa falta algún miembro de la familia la celebración está incompleta; por eso esperamos con ansias esta fecha”.

Neulys debe viajar unas siete horas para llegar a su destino, con las complicaciones propias de viajar en temporada alta, pero asegura que vale la pena. “Mis abuelos me dejan aunque sea un rinconcito o una ventana para que yo lo decore cuando llegue”.

“Hacemos cena el 24 y el 31, apenas son las 12 de la noche nos sentamos a la mesa y como Tucupita es un pueblo pequeño compartimos mucho con los vecinos, que son nuestros amigos”, dice esta periodista. “Para mí, la familia es lo primero, mientras mis viejos estén vivos, no cambio una Navidad en Tucupita por nada del mundo”, sentenció.

Con y sin apagones
Rafael Guzmán es el jefe de su casa en cuanto a la decoración navideña se refiere; su esposa Ramia lo reconoce: “Él es quien se encarga de poner el arbolito, las luces y organizar todo, yo lo acompaño a comprar los adornos”.

Guzmán asumió esa costumbre en su hogar materno, ya que “mi papá era el que ponía todo en la casa y mis hermanos y yo lo ayudábamos; él sabía cómo hacer de eso una celebración”.

“El presidente Chávez mandó a que no pusiéramos luces, pero es el colmo que nos quieran quitar eso. En mi familia se celebra la Navidad como debe ser y eso incluye la decoración”, comenta, aunque reconoce que este año puso menos luces que en años anteriores. “Me da tristeza ver que muchos vecinos no decoraron este año, porque la situación no está buena y no hay mucho ánimo; pero yo decoro y me siento mejor, además, tengo una nieta de tres años que se emociona con los adornos, ¿cómo no voy a ponerlos?”.

La administradora Arianní Jaimes dedica un fin de semana a decorar su casa. “Lo hago la segunda semana de diciembre, aunque comienzo desde el primero a sacar las cosas. Los adornos son los mismos hace cinco años, me los regaló mi abuela antes de morir y tienen los colores tradicionales: verde y rojo; yo sólo compro algunas cosas extra cada año”. Dice que deja la decoración hasta el 2 de febrero, día de la Virgen de La Candelaria. “Esa tradición también la aprendí de mi abuela”.

¡A parrandear!
La música no puede faltar en la época decembrina y desde noviembre comienza a escucharse gaitas en las emisoras de radio. Más tradicional aún son los parrandones, que se conforman entre amigos, vecinos o compañeros de trabajo y que al son de aguinaldos y villancicos traen alegría.

Marcia García es una de las 15 mujeres que conforman el Parrandón de la empresa Hidrocaribe, que se conformó apenas hace un mes, pero que ya se ha presentado en varios eventos.

“El presidente de la empresa sugirió que formáramos un grupo y nos animamos, hicimos las audiciones con la ayuda de los miembros de Ensamble Kariña, quienes hacen las voces masculinas en el grupo y así tenemos nuestro parrandón”.

Marcia afirma que la gente ha sido muy receptiva y que cuando tienen actividades los fines de semana o fuera de su horario de trabajo incorporan a sus familias, lo que hace más grata la parranda.

Para los integrantes, estar en la agrupación no es una obligación laboral. Por el contrario, los llena de satisfacciones y “además gozamos un mundo”. Cuentan con entusiasmo que se presentarán en una actividad para los niños con cáncer: “es satisfactorio alegrar a otros con nuestras canciones”.

Entre comida y regalos
Parte de la celebración es la cena o almuerzo de Navidad. Se hace en familia, entre amigos y en el trabajo. Hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, pernil y dulce de lechosa conforman el plato tradicional navideño de los venezolanos. Aunque algunos hacen variaciones, en el fondo el significado es el mismo: compartir alrededor de una mesa la alegría de la navidad, sin duda, época de unión, fraternidad, perdón y reencuentro. Sirven estas fechas para recordar los logros del año que termina y para fijarnos metas y sembrar esperanzas para el año que comienza.

Ese es un momento ideal para intercambiar regalos. En Venezuela se ha hecho tradición jugar “el amigo secreto” entre familiares y compañeros de trabajo: durante algunas semanas previas a la Navidad se dan sencillos presentes y juegan bromas a un compañero que ha sido seleccionado al azar y cuya identidad se descubre el día del intercambio.

También es inevitable sonreír cuando vemos a nuestros niños escribirle la carta al Niño Jesús o a Santa Claus e imposible resulta compartir con ellos la alegría de abrir los regalos el 25 de diciembre.