La luz natural es fundamental en las fotos
de Augusto Hernández

Andreína Méndez S.

A sus 81años, el fotógrafo Augusto Hernández es una referencia en los medios de comunicación social impresos, por su trayectoria y capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y tecnologías.

Él ha convertido la era digital en su mejor aliada, pero recuerda con mucha nostalgia la época de la fotografía de papel. “Antes era toda una hazaña sacarle el mejor provecho al negativo en la amplificadora, pero ahora toda esa labor se resume en una computadora”, comenta.

Aunque los tiempos han cambiado, dice que sus secretos para tomar una buena fotografía siguen siendo los mismos de otrora. “Hay gente que no le gusta que lo retraten; de ahí que es importante el diálogo previo para que se rompa el hielo, en definitiva, hay que hacerse amigo de las personas con el propósito de lograr excelentes imágenes”.

Hernández, quien es periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela y en la actualidad es reportero gráfico del diario Nueva Prensa de Oriente, no es egoísta a la hora de enseñar sus conocimientos a los noveles fotógrafos. Les advierte que es mejor trabajar sin flash (tanto en cámaras digitales como en los equipos de rollo) porque -a su juicio- en la luz natural está el origen de colores reales que se ven reflejados en las gráficas.

“Con la computadora se hacen muchos trucos para aclarar y oscurecer las fotos, pero la esencia de este trabajo es la naturalidad y se puede lograr sin recurrir a otros métodos; la luz que Dios nos dio es ideal para hacer el trabajo, así que no le veo sentido a recurrir a la luz artificial, a menos que nos encontremos en un espacio cerrado”, insiste Hernández.

Planos según la fuente
El apreciado comunicador social afirma –en base a su experiencia- que cada una de las fuentes informativas tiene ciertas particularidades que deben ser tomadas en cuenta mientras se trabaja. “En comunidad lo que importa es el problema, por ejemplo, calles rotas y cloacas desbordadas, hay que mostrarle al lector las calamidades que denuncia la gente; una foto general del sector donde se está realizando el reporte no tiene caso. Veo con preocupación que en ocasiones no reflejan las quejas de la gente en las gráficas, sino en los textos, ese es un error grave”.

Hernández insiste en que las fotos generales no deben ser el común denominador: “En deportes lo importante son las jugadas de los atletas y no un plano ampliado del lugar donde se está realizando la competencia; a la gente le encanta que le mostremos acción y esta área del periodismo es acción y no pasividad”.

En las fotografías de paisajes (turismo) recomienda captar los escenarios que se encuentren solos y sin turistas, pues considera que los vacacionistas se enamoran de los destinos a través de las imágenes que muestran lugares que inviten al descanso y evidencien intimidad. “Si tomamos una foto de una playa repleta de bañistas nadie se querrá acercar a ese sitio, pero si capturamos en la imagen una bahía de aguas mansas y arena solitaria, despertamos el deseo de las personas de estar en un destino tranquilo y si mucho alboroto”.

El señor Augusto sostiene que trabajar retratos con niños es todo un reto, por aquello de que los infantes son inquietos, “pero uno de los gana mostrándole jugueticos, los niños dan excelentes fotos, sólo hay que ponerse en su lugar y trasladarse a su edad para lograr lo que queremos: una foto cargada con mucha espontaneidad”.

Respecto al desempeño periodístico, dice que no todo el mundo sirve para ser comunicador social, aunque tenga un título universitario que así lo deje claro. “El secreto de esa profesión es trabajar en equipo, si no lo haces estás contribuyendo a que se pierda la esencia de la carrera. Los grandes periódicos son exitosos porque tienen equipos unidos; la dupla reportero gráfico y periodista es una llave que no se puede romper”.

 

Querido personaje
Augusto Hernández tiene más de 50 años de experiencia en el fotoperiodismo. Las fotos que ha tomado a lo largo de su vida forman parte del Archivo General de la Nación, por disposición del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Su banco de gráficas supera las 40 mil imágenes. "Siempre quise que mis fotos quedarán en manos del estado para las conserven y cuiden cuando yo me muera", dice Hernández, quien en los años ochenta fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo.

Hernández nació en Puerto Cabello, estado Carabobo, y se inició como empaquetador del diario El Nacional, pero posteriormente ascendió de portero a la sala de redacción, hasta llegar a ser corresponsal en Puerto La Cruz. Desde muy joven reside en Barcelona, donde formó su familia.