PADRES RESPONSABLES Angel Zambrano En diciembre del año pasado, una vez más leímos informaciones que daban cuenta de personas, particularmente niños, que resultaron lesionados por la manipulación de fuegos artificiales y detonantes, provocándoles quemaduras y en algunos casos amputaciones. Igualmente hubo daños materiales importantes, producidos por esos artefactos, desde explosiones de carros hasta incendios de inmuebles. Como siempre, hay que decir que fueron accidentes que se podrían haber evitado, si hubiese conciencia sobre el peligro que significan estos productos en manos de personas que no son expertas en la materia. El problema comienza cuando se permite la importación o contrabando indiscriminado de estos artículos, ya que no hay control de calidad y, además, cada año surgen artefactos con mayor potencia destructiva y más peligrosos de manipular. Cuando esta circunstancia se combina con autoridades que no cumplen con sus funciones de hacer cumplir las normas, provoca que prácticamente en todas partes se expendan esos artículos sin ningún tipo de control sobre los que venden ni sobre quienes compran. Esta situación ha tratado de ordenarse en los últimos años, pero cuando se pierde el control sobre la importación, lamentablemente es muy difícil controlar el resto de la cadena de comercialización. Por esta razón es que el papel de los padres es vital en todo este asunto, pues a final de cuentas, los recursos para la adquisición de esos materiales peligrosos vienen de sus bolsillos y, por cierto, significan un enorme gasto por lo caro que son los mismos. Si la gente no los comprara, no habría nadie dispuesto a traerlos, razón por la cual buena parte de la solución del problema tenemos que buscarla por el lado de la demanda. Desde este punto de vista, el papel de los padres es vital en dos sentidos: En primer lugar, educar a los hijos sobre el peligro que significa el uso de estos productos, ya que son especie de pequeñas bombas pues poseen pólvora como componente principal, razón por la cual son un peligro real y concreto. También es importante que los padres no cometan la irresponsabilidad de comprar fuegos artificiales y detonantes, como una especie de regalo para la familia, tampoco darle dinero a los niños para que los adquieran, ya que ello podría ser el principio de una desgracia. Hasta los que aparentan ser más inofensivos, como las luces de bengala, son un verdadero peligro, pues alcanzan altas temperaturas y su roce con la ropa o cualquier parte del cuerpo puede producir serias quemaduras. Estos explosivos deben ser manipulados por expertos, que sí tienen las condiciones de seguridad para hacer con ellos un bello espectáculo. Por su parte, las autoridades deberían extremar las medidas de control y aplicar las leyes, en el sentido de castigar a todo padre de niño que resulte herido, cuando él fuera quien permitió la adquisición del explosivo. ¡No lleve la desgracia a su hogar, no destruya el futuro de sus niños, no le compre ni les permita usar productos absolutamente peligrosos al ser manipulados por personas no expertas! Los fuego artificiales y detonantes son una amenaza que no debe llevar a su hogar. Un accidente también le puede suceder a usted. ¡No se arriesgue!
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